BREVE NOMENCLATURA VEGETAL EN ESPAÑOL
(Con algunas comparaciones del portugués)
Alfredo Maceira Rodríguez
1. INTRODUÇÃO
Los vegetales tuvieron y tienen importancia fundamental en la vida del hombre. Sin vegetación en el mundo la vida que está directamente relacionado con su vida cotidiana, por eso las plantas los recibieron de acuerdo con la parte que le interesa por su utilidad o incluso por el daño que pueden causarle. Así podemos verificar que muchas plantas no poseen nombre popular sino que se designan sin especificación (hierba, arbusto, árbol, etc.), mientras a otras les fue atribuida una o más denominaciones populares. En la misma lengua pueden encontrarse diversas variaciones diatópicas del nombre de una misma planta. No trataremos aquí de esas variaciones, limitándonos a las denominaciones más comunes y, por tanto, diccionarizadas. Tampoco nos ocuparemos de las denominaciones científicas, porque nuestro objetivo es estudiar, aunque sin profundizar, el origen de los nombres de los vegetales más conocidos y los procesos de formación de sus derivados, considerando el elemento que ha dado origen al nombre del vegetal en español (fruto, semilla, flor, hoja, raíz, tubérculo, etc.).
2. ORIGEN DEL NOMBRE DE LAS PLANTAS
Del punto de vista lingüístico, los nombres de las plantas
son de procedencia muy diversa. Las más conocidas en la antigüedad
deben, generalmente, su nombre español al latín: triticum
> trigo; cerasus > cerezo; cerasium, cerasum > cereza; pirus
> peral; pirum > pera; castanea > castaña; nux > nuez; nucalis >
nogal; abellana nux > avellana (nux = fruto del nogal o parecido); mala
mattiana > manzana (con n epentética)i, malum = fruto); malus
cotonium > melocotón; melimelum > mem-brillo (con disimilación,
metátesis e interposición de una b)ii; pineum > piña;
pinus > pino, etc.
En latín, los nombres de algunos árboles pertenecen al
género femenino, mientras sus respectivos frutos pertenecen al género
neutro: cerasus f., cerasium, cerasum n.; pirus f., pirum n.; pinus f.;
pineum n.; pero el nombre del respectivo fruto fue tomado del plural
latino en a (pira > pera; pina > piña; lat. v. ceresia iii
> cereza.
Otros vegetales fueron introducidos en Europa a raíz de la expansión
europea por los demás continentes. Los europeos entraron en contacto
en otros continentes con especies vegetales desconocidas en la flora europea
y adoptaran o aproximaron a sus lenguas el vocablo usado por los nativos.
En esta época, los europeos conocieron la patata, cuyo nombre se
originó en el quichua pápa, cruzado con el vocablo antillano
batataiv, correspondiente al conocido tubérculo dulce.
Entre muchos otros vegetales de origen americano, podemos
citar maíz y maní del taíno de Haití y papaya
de un idioma americano del Caribev. El equivalente semántico
de maní, tlalcacáuatl > cacahuete, de tlalli (tierra) y cacáuatl
(cacao), “propriamente cacao de la tierra”, procede de la lengua mejicana
náhuatl, de donde surgió cacáua, radical de cacáuatl
> cacaovi.
El árabe también contribuyó mucho en la nomenclatura
vegetal del español. Veamos solamente algunos ejemplos: aceite,
aceituna, acerolo, albaricoque, algodón, azúcar, azafrán,
azahar, limón,. naranja, toronja, etc.
Varias denominaciones de vegetales, de alguno de sus elementos o de
palavras a ellos relacionadas, llegaron al español a través
de otras lenguas. Así podemos observar que muchos de los vocablos
que forman la nomenclatura vegetal del español no fueron introducidos
directamente de la lengua de origen, sino de otra que, por motivos históricos,
culturales o comerciales, sirvió como intermediaria. Eso ya ocurre
con grande parte de las voces latinas que llegaron a esa lengua procedentes
del griego: lat. castanea, gr. kástanon; lat. platanus,
gr. plátanos, etc.
En el español se encuentran voces originales del portugués
como ananás, del guaraní nanávii; mango, del inglés,
a través del portugués manga, que a su vez procede del tamul,
una lengua indostánicaviii; bambú, denominación traída
de la India: támara, del árabeix, etc. Del italiano caffé,
palabra tomada del turco kahvé, y éste a su vez del árabe
gahwa, resultó el español caféx.
3. FORMACIÓN DE LA NOMENCLATURA VEGETAL DEL ESPAÑOL
3.1 Nombres que se adaptaron foneticamente
Grande parte de los vocablos que com-ponen la nomen-clatura de los
vegetales en español sufrió la evolución normal de
los nombres de sus lenguas de origen: triticum > trigo; pira > pera; melonem
> melón, etc. Los nombres de otros orígenes se aproximaron
en español a la fonética de sus respectivas lenguas: azafrán,
cacao, cacahuete, naranja, tabaco y otros.
Algunas palabras deben proceder de una forma hipotética como
sucede con nuez, del lat. nux, nucis. Se supone una forma *nocem para el
español y el portugués. El esp. membrillo del lat. melimelum
y éste del gr. melímelon (méli = miel, mêlon
= manzana) debe proceder de *mellimelum, cambiado em *memirelluxi por disimilación
y metátesis.
3.2 Nombres que denotan alguna semejanza
Algunos nombres de vegetales se formaron debido a alguna semejanza
u otra relación: col de lat. caulis (tallo); gladíolo del
lat. gladiolus, diminutivo de gladius (espada); cebada, del verbo cebar;
centeno, del lat. hispánico centenum, e éste del clásico
centeni, “de ciento en ciento”, porque se suponía que daba cien
granos por grano sembrado; malvavisco y malviscoxii (sufriendo haplologia),
de malva y del lat. hibiscus; malvarrosa, de malva y rosa, ambas pertenecientes
al latín y al español, zarzaparrilla, de zarza y parrilla
(parra); coliflor, de col y flor, etc.
3.3 Masculinos de árboles y femeninos de frutos
Muchos árboles frutales poseían en latín nombres
femeninos de la segunda declinación, los cuales hacían el
acusativo en um > u = o (cerasium > cerezo)xiii. El nombre de sus frutos
era neutro con acusativo plural en a (pira > pera), pasando al español
como femenino singular. Por analogía, plantas y frutos de otras
procedencias obtuvieron sus nombres por el mismo proceso.
Sincronicamente podemos decir que muchos frutos femeninos forman el
nombre del árbol con el cambio de la desinencia de género
(a, femenino por o, masculino, es decir, fruto - femenino; planta
- masculino): la manzana - el manzano; la oliva - el olivo; la castaña
- el castaño; la cereza - le cerezo; la naranja - el naranjo,
etc.
3.4 Nombres de frutales formados con un sufijo
Hay árboles frutales que forman su nombre añadiendo un
sufijo al nombre del fruto. Este sufijo suele ser al: pera - peral; ero/a:
limón - limonero, higo - higuera. En el caso de derivado latino
ya antiguo (nucalis)xiv.
Entre las plantas cuya principal importancia es la flor, el arbusto
que produce la rosa también se deriva de ésta: rosa - rosal.
3.5 Nombre de planta diferente del fruto
En algunos casos, el nombre del fruto es de origen diverso del que
corresponde a la planta que lo produce: uva, lat. uva - vid, lat. vitis;
mora, lat. mora - zarza, de origen incierto. La oliva (fruto del olivo)
es muy conocida por su nombre de origen árabe (aceituna), así
como su producto, el aceite, pero el árbol mantuvo unicamente la
denominación de origen latino.
3.6 Nombre de planta y fruto sin variación
Existen plantas, principalmente entre las de cosecha anual, los arbustos
y las herbáceas cuyo nombre es igual al del elemento que las tornó
conocidas (fruto, semilla, flor, cáscara, raíz): el plátano,
el melón, la sandía, el trigo, el maíz, la camelia,
la amapola y muchas otras, que poseen el mismo nombre que sus frutos o
flores.
Sin pretender, ni de lejos, relacionar todas las plantas, sus frutos,
flores o semillas, presentamos a seguir una relación de algunas
plantas más conocidas:
a) Fruto con denominación femenina y planta con denominación
masculina (Hay casos en que el nombre de la planta también se puede
formar con un sufijo, habiendo en algunas variación libre entre
dos o más):
acerola - acerolo
alcaparra - alcaparro, alcaparra, alcaparrera
algarroba - algarrobo, algarrobero, algarrobera
almendra - almendro, almendrero, almendrera
avellana - avellano, avellanera
canela - canelo, canelero
carambola - carambolo
castaña - castaño
cereza - cerezo
cidra - cidro, cidrera
ciruela - ciruelo
guayaba - guayabo
manzana - manzano
naranja - naranjo
oliva - olivo, olivera
papaya, lechosa - papayo
piña - pino
b) Plantas cuyo nombre se forma con la adición de un sufijo:
al
mora - moral, morera, zarza
nuez - nogal, noguera
pera - peral
rosa - rosal
ero/a
caucho - cauchera
dátil - datilera
higo - higuera
mora - morera
palma - palmera
tomate - tomatera
albaricoque - albaricoquero
coco - cocotero (también coco)
durazno - duraznero
lima - limero
limón - limonero
melocotón - melocotonero
membrillo - membrillero
ón, uco, to
alcaparra - alcaparrón
café - cafeto
pimienta - pimentero
cañamo - cañamón
haya - hayuco
piña - piñón
c) Algunas plantas cuyo nombre es igual ao de su fruto, semilla,
flor, raíz, corteza, hoja, etc.:
aguacate, ananás, anís, azafrán, cacahuete, cacao,
camelia, canela, caqui, clavel, coco, damasco, fresa, mango, melón,
membrillo, nabo, patata, plátano, sandía, tamarindo, tulipán.
d) Plantas cuyo nombre es diferente del de su fruto, flor o corteza:
aceituna - olivo
azahar - naranjo, limonero, cidro
bellota - encina, roble
corcho - alcornoque
mora - zarza
piña - pino
uva - vid
4. NOMBRES DE PORCIONES DE TIERRA DONDE HAY PLANTAS
Los nombres de parte de tierra donde hay un conjunto de plantas (nativas
o cultivadas) pueden ser expresados por un vocablo primitivo o por uno
o más derivados.
Así, encontramos foresta, mata, bosque, soto, huerta, jardín,
sembrado, viña, etc., que indican, de modo general, un conjunto
de vegetales sin especificación de especie.
Los nombres formados por derivación se refieren generalmente
a una sola especie vegetal. Entre los sufijos más comunes tenemos:
al, ar, eda, edo, era. Existen muchos ejemplos donde concurren dos o más
derivados. La siguiente lista presenta algunos vegetales con los correspondientes
nombres de las porciones de tierra donde existen en predominancia, crecen
o allí se cultivan:
acerolo - acerolar
aguacate - aguacatal
alcornoque - alcornocal
algarrobo - algarrobal
almendro - almendral
árbol - arboledo
arroz - arrozal
avellano - avellanal, avellanar, avellaneda, avellanedo
avena - avenal
cacao - cacahual, cacaotal
cafeto - cafetal
castaño - castañal, castañar, castañeda,
castañedo, castañera
cerezo - cerezal
cidro, cidrera - cidral
coco, cocotero - cocal, cocotal
fresa - fresal
haba - habar
hierba - hierbal, hierbazal
higuera - higueral
limonero - limonar
maíz - maizal
manzano - manzanar
mata - matorral
melocotón, melocotonero - melocotonal
membrillo, membrillero - membrillar
moral, morera - moreral
naranja - naranjal
nogal, noguera - nogueral
olivo, olivera - olivar
olmo - olmeda, olmedo
patata - patatal
peral - peraleda
pino - pinatar
platano - platanal, platanar
roble - robledal, robleda, robledo
rosal - rosaleda, rosalera
tomatera - tomatal
trigo - trigal
5. FORMACIÓN DE NOMBRES DE PLANTAS EN PORTUGUÉS
Aunque el portugués y el español son lenguas muy semejantes
por originarse ambas en el latin vulgar hispánico, podemos
observar que la formación de nombres de plantas o de sus elementos
siguen, en muchos casos, procesos diferentes. Veamos algunos casos donde
esta diferencia más se acentúa.
En § 3.6 a) observamos que muchas plantas en español poseen
el nombre del fruto femenino y el de la planta masculino. En portugués,
muchas veces el proceso es diferente. Donde en español el nombre
del fruto es femenino y el de la planta masculino, en portugués
el de la planta se forma con un sufijo, permaneciendo con el mismo género.
A seguir presentamos algunas formaciones de nombres de plantas en portugués,
tomando por base lo que estudiamos sobre el español:
a) Casos en que en español el fruto es de género
femenino y la planta de género masculino. Ver § 3.6 a):
acerola - aceroleiraxv
alcaparra - alcaparra, alcaparreira
algarroba - algarobeira
ameixa (ciruela) - ameixeira
amêndoa - amendoeira
avelã - aveleira, avelaneira, avelanzeira
canela - caneleira
carambola - caramboleira
castanha - castanheiro
cereja - cerejeira
cidra - cidreira
laranja - laranjeira
oliva - oliveira
papaia, mamão - mamoeiro
pinha - pinheiro
b) Plantas que en español forman su nombre con la adición
de un sufijo al nombre del fruto. Compare con § 3.6 b):
abricó, abricote - abricoteiro
amora - amoreira, silva, sarçaxvi
borracha - seringueira
coco - coqueiro
dátil, tâmara - datileira, tamareira
figo - figueira
limão - limoeiro
marmelo - marmeleiro
noz - nogueira
palma - palmeira
pera - pereira
pêssego - pessegueiro
pimenta - pimenteira
rosa - roseira
tomate - tomateiro
Otros sufijos del español (ón, uco, to), tienen realizaciones
diferentes en portugués:
alcaparra - alcaparreira
café - cafeeiro
cânhamo (fibra), maconha - cânhamo
faia - nozxvii
pinha - pinhão
c) En portugués también hay plantas con nombre
igual al de su fruto, flor, etc. como en español. Ver §
3.6 c):
En varias otras ocurrencias, el portugués aquí se aparta
del español porque el nombre de la planta recibe un sufijo:
abacate - abacateiro
banana - bananeira
batata - batateira, batateiro
cacau - cacaueiro
camélia - cameleira
caqui - caquizeiro
cravo - craveiro
melancia - melancieira
melão - meloeiro
morango - morangueira
tamarindo - tamarindeiro
d) Plantas con nombre diferente del de su fruto, corteza, etc.
en portugués. Ver § 3.6 d):
amora - silva, sarçaxviii
azeitona - oliveira
bolota - carvalho
cortiça - sobreiro
uva - videira
6. NOMBRES DE PORCIONES DE TIERRA EN PORTUGUÉS
Como observamos en § 4, las porciones de tierra donde
hay un conjunto de plantas, cultivadas o no, forman su nombre con la adición
de un sufijo, concurriendo a veces dos o más. En portugués,
este proceso es semejante al del español. Así, en sentido
amplio, tenemos floresta, bosque, mato, souto, horta, jardim, vinha, etc.,
generalmente sin especificación de especie.
En la mayor parte de los casos, estos derivados se forman por medio
de sufijos comunes al portugués y al español o muy próximos.
Veamos algunos ejemplos del portugués:
abacateiro - abacateiral
amendoeira - amendoal
amoreira - amoreiral
arroz - arrozal
árvore - arboreto
aveia - aveal
aveleira, avelaneira, avelãzeira - avelal, avelanal, avelar,
aveleiral
bananeira - bananeiral, bananal
batateira, batateiro - batatal
cacaueiro - cacaual
cafeeiro - cafeeiral, cafezal
carvalho - carvalhal, carvalheira
castanheira, castanheiro, castanho - castanhal, castanhedo
cerejeira - cidral
coqueiro - coqueiral, cocal
erva - erval, ervaçal
faveira, faveiro - faval
figueira - figueiral, figueiredo
laranjeira - laranjal
limoeiro - limoal
marmeleiro - marmeleiral
milho, milheiro - milharal, milheiral
morangueiro - morangal
nogueira - nogueiral, nogal
oliveira - oliveiral, olivedo, olival
olmo - olmedal, olmedo
pereira - pereiral, peral
pessegueiro - pessegal
pinho, pinheiro - pinhal, pinheiral
roble - robledo
roseira - roseiral, rosal
7. PERSONAS QUE TRABAJAN CON PLANTAS O SUS PRODUCTOS
7.1 Personas que trabajan con plantas (español)
Personas que cultivan, venden o de alguna manera están relacionadas,
profesionalmente o no, con una o más plantas o con alguno de sus
productos pueden recibir nombres específicos, en la mayoría
de los casos formados con auxilio de un sufijo. Los más comunes
se forman con el sufijo ero y suelen denominar a la persona que cultiva,
recoge, comercia o tiene cualquier relación profesional con la planta
o producto.
El elemento de composición cultor (que cultiva) es menos popular.
Forma parte de compuestos eruditos bastante usados, principalmente en la
lengua escrita: floricultor, vinicultor, etc. Otros sufijos ocurren con
menos frecuencia como or: leñador (que hace leña), ista:
florista (que vende flores), etc.
Algunas veces el nombre tiene significado amplio: maderero (que trabaja
o negocia con madera), verdurero, frutero etc., pero hay otros, como
los que presentamos a seguir, que se refieren a una única planta
o producto. Relacionamos solamente el masculino, por ser más frecuente,
pudiendo también ocurrir el femenino:
aceite - aceitero
aceituna - aceitunero
algodón - algodonero
arroz - arrocero
avellana - avellanero
azafrán - azafranero, roseroxix
bellota - bellotero
cacahuete - cacahuetero
café - cafetero
castaña - castañero
caucho - cauchero
corcho - corchero
fresa - fresero
limón - limonero
maíz - maicero
naranja - naranjero
oliva - olivarero
patata - patatero
tomate - tomatero
trigo - triguero
uva - uvero
vino - vinicultor, vinatero
7.2 Personas que trabajan con plantas (portugués)
En portugués, los nombres de quienes trabajan con plantas o
sus productos se forman de manera semejante al español, pero son
menos frecuentes que en esta lengua. Muchas veces no se especifican las
personas relacionadas con la planta o producto, prefiriéndose una
denominación general (productor de, plantador de, vendedor de, comerciante
de, etc.). También ocurre, tal vez con más frecuencia que
en español, el empleo de compuestos con cultor. Es la forma que
predomina en la lengua escrita y en los medios de comunicación (vinicultor,
triticultor, floricultor). Entretanto, en algunos casos, el portugués
también posee un derivado, como ocurre en español.
algodão - algodoeiro
batata - batateiro
borracha - seringueiro
café - cafeicultor, cafeteiro
cortiça - corticeiro
laranja - laranjeiro
8. RECAPITULACIÓN GENERAL
Los nombres de vegetales en español tienen orígenes diversos.
Algunos de estos nombres vinieron del griego o del latín, pero otros
muchos fueron introducidos con la planta o con su producto, provenientes
de distintas partes del mundo. Generalmente su nombre de origen se adaptó
a la morfofonética del español. Todavía otros fueron
tomados a lenguas europeas que sirvieron de intermediarias entre la lengua
de origen y el español. Algunos nombres de vegetales se deben a
alguna semajanza con algo muy conocido que las hace recordar.
Muchas plantas tienen el mismo nombre que su fruto, flor o semilla.
Otras, principalmente entre los árboles frutales, en el fruto se
emplea el femenino y en el árbol el masculino.
Muchas plantas derivan su nombre del nombre de su fruto, flor o semilla,
añadiéndose un sufijo. A veces admiten varios sufijos diferentes.
Los nombres de las porciones de tierra donde se cultivan o crecen vegetales
pueden ser primitivos o derivados por medio de sufijos. También
estos derivados pueden admitir dos o tres sufijos diferentes.
En portugués casi no ocurren nombres de frutos femeninos que
tengan el de su correspondiente planta del género masculino, como
en español. Así, al español: manzana - manzano corresponde
en portugués maçã - macieira; a avellana - avellano
corresponde avelã - aveleira, avelaneira, etc.
Existen en español y en portugués muchas plantas que
reciben el mismo nombre de su fruto, flor, semilla, etc., sin embargo el
portugués prefiere, en muchos de esos casos, el empleo del sufijo
eiro/a: camélia - cameleira; morango - morangueira.
El sufijo ero/a (port. eiro/a) es de empleo muy común en ambas
lenguas. Sirve para indicar plantas (limonero, higuera), y, principalmente,
personas que se ocupan con plantas o con sus productos (cauchero, patatero).
En portugués, su uso es más amplio que en español,
como se puede comprobar en las listas presentadas.
9. RECAPITULAÇÕES SUMÁRIAS
9.1 - Resumen
E
n español y en portugués, los nombres relacionados com
vegetales corresponden ge-neralmente a sus nombres en lengua de origen,
adaptados a cada una de estas lenguas. En español, los nombres de
muchos frutos son femeninos y los de sus plantas correspondientes son masculinos,
lo que casi no ocurre en portugués. Otras plantas añaden
un sufijo al nombre del fruto y todavía hay otras en que el nombre
de su fruto, flor, semilla, etc. es el mismo, es decir, no sufre cambio.
Los nombres de las tierras en que crecen o se cultivan plantas pueden ser
primitivos o formados con auxilio de un sufijo. En portugués ocurre
casi lo mismo, pero es más frecuente la preferencia por sufijos
en los casos en que el español prefiere el mismo nombre para la
planta y su fruto o cuando sólo hay cambio de género. Tanto
en español como en portugués, el nombre de la persona que
se relaciona con determinada planta o producto de ella derivado se forma
casi siempre con auxilio del sufijo ero/eiro o con su femenino.
9.2 - Resumo
Em espanhol e em português, os nomes relacionados com vegetais correspondem geralmente a seus nomes na lingua de origem, adaptados a cada uma destas línguas. E m espanhol, os nomes de muitas frutas são femininos e os de suas plantas correspondentes são masculinos, o que quase não ocorre em português. Outras plantas acrescentam um sufixo ao nome de sua fruta e, ainda há outras em que o nome da fruta, flor, semente, etc. é o mesmo, ou seja, não sofre alteração. Os nomes das terras onde crescem ou se cultivam plantas podem ser primitivos ou formados com o auxílio de um sufixo. Em português ocorre quase o mesmo, mas é mais freqüente a preferência por sufixos nos casos em que o espanhol prefere o mesmo nome para a planta e sua fruta ou quando só há mudança de gênero. Tanto em espanhol como em português, o nome da pessoa que se relaciona com determinada planta ou produto dela derivado forma-se quase sempre com auxílio do sufixo ero/eiro ou com seu feminino.
10. BIBLIOGRAFIA
1. AULETE, F. J. Caldas. 3. ed. act. Dicionário contemporâneo
da língua portuguesa. Lisboa: Parceria António Maria Pereira,
1948. 2 v.
2. CASARES, Julio. Diccionario ideológico de la lengua española.
2. ed. Barcelona: Editorial Gustavo Gili, 1982.
3. COROMINAS, Joan. Breve diccionario etimológico de la lengua
castellana. 3. ed. muy rev. y mej. Madrid: Gredos, 1980.
4. FERREIRA, Aurélio Buarque de Holanda. Novo dicionário
da língua portuguesa. Rio de Janeiro: Nova Fronteira, 1975.
5. GARCÍA DE DIEGO, Vicente. Gramática histórica
española. 3. ed. corr. Madrid: Gredos, 1970.
6. ORTEGA CAVERO, David. Diccionário Portugués-Español/Español-Portugués.
Barcelona: Ramón Sopena, 1977.
7. RAVIZZA, João. Gramática latina. 13. ed. Niterói:
Escola Industrial Dom Bosco, 1956.
8. TORRINHA, Francisco. Dicionário latino-português. 3.
ed. Porto: Maránus, 1945.
9. ______. Dicionário português-latino. Porto: Domingos
Barreira, 1939.
9. NOTAS
i. GARCÍA DE DIEGO, V., (1970), p. 180.
ii. Op. cit., p. 152.
iii. COROMINAS, J., (1980), p. 146.
iv. Op. cit. p. 483.
v. Id. ib. vii vi. Op. cit., p. 114-115.. Op. cit., p. 49.
viii. Op. cit., p. 387.
ix. Op. cit., p. 555.
x. Op. cit., p. 116.
xi. Op. cit., p. 390. Ver nota 2.
xii. GARCÍA DE DIEGO, V. Op. cit., p. 177.
xv. xiii. Ver nota 3.xiv. GARCÍA DE DIEGO, V. Op. cit.,
p. 417. .No consta en los diccionarios de portugués
consultados.
xvi. Amoreira es diferente de silva/sarça pero el fruto
tiene el mismo nombre.
xvii. Esp. hayuco.
xviii. Ver nota 16.
xix. Rosero: el que recoge la rosa del azafrán.